viernes, 26 de marzo de 2010

Sin sed.


se ha marchado con sus trenzas
de fronteras recubriéndose la frente,
levantando su mentón de hielo
como quien espera un beso
de esos de anden antiguo
y de pañuelo blanco como nube,

sus cordilleras se le iban deshojando
por la espalda en cada contoneo,
el amarillo viento levantó su falda
cual mantel de fiesta secándose en el tendedero,

no omitió tristezas, no emitió sonido alguno,
nunca levantó la mano por temor
a que un relámpago de amor la detuviera
o un suspiro le salidificara las lindes
de los ríos en las mejillas,

se fue bella como bella es cuando la imagino
en la distancia distrayendo las nostalgias
frente a una barda llena de poesía
escrita con hilo fino de arañas,

se fue de golpe con los parpados cerrados
porque el rimel le dolía en el daño,
regresó escurriéndose por la rendija
de una pesadilla que se dosifica en el día
y se magnifica por las madrugadas,

Cecilia se marchó sin sed de lágrimas
de ojos chingones negros como noche,
ya no está, se trenzo en el pelo los quereres,
las promesas, dos suspiros terminales
y se fue, volvió a donde pertenece,
regresó a quizás nunca jamás.

Due® 26.3.10

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Has enhebrado las palabras con el hilo de seda del renglón e hiciste con ellas un hermoso collar: una vuelta de miel, una de melancolía, una de recuerdo, una de viento...y seguramente Cecilia lo estará luciendo ahora, sobre su pecho tibio.

Ignoro si leerás los comentarios, sólo sé que te leo y aunque tarde, algo siempre tengo para decirte.
Maravilloso poema Francisco, un beso

Francisco Lechuga Mejia Due® dijo...

laroq ue leo tue somentarios y ya he preguntado quien eres...de verdad me gustaría saberlo